Y así fue, el Madrid fue justo vencedor de la ida de semifinales de Copa del Rey ante un Atlético descafeinado que ni siquiera se acerco a la versión a la que nos tiene acostumbrados.
La primera parte trajo ese desconcierto inicial de si veríamos o no al Atlético asfixiante que se suele ver. Pero ese Atlético pareció quedarse en el hotel, porque hoy solo fue protagonista el Madrid.
El conjunto de Carletto no dió opciones a los colchoneros y mantuvo la posesión del balón y llegó a puerta en varias ocasiones.
La suerte influyó bastante, ya que el primer tanto de Pepe llegó por un rebote en Insúa que dejó a Courtois sin opciones de llegar al balón.
El primer tiempo dejó polémica también con varias faltas entre ambos conjuntos pero las más sonadas fueron dos acciones de Pepe y Arbeloa en las que debieron ver la amarilla ambos, no solo Pepe.
El conjunto del Cholo pareció lavarse la cara con el cambio de Cebolla por Diego Ribas, que estuvo bastante gris hoy.
En los primeros diez minutos de la segunda mitad sí vimos a ese Atlético correoso y ofensivo que lidera a día de hoy la clasificación de liga.
Pero resurgió el Madrid, que se hizo de nuevo con el balón y generó ocasiones claras hasta que llegó el segundo gol.
Di Maria filtró un balón maravilloso al área para Jesé que, usando la puntita de su bota, bate a Courtois que no esperaba ese rápido remate.
El partido seguía, y seguía dominando también el Madrid, pero este Atlético nunca muere y sembró el miedo con el remate de Godín que Modric tuvo que salvar bajo palos.
Tras esta ocasión perfectamente salvada por el croata, el Madrid salió a morder y a sentenciar el partido.
Y así fue, otra vez gracias a la suerte. Di María vió un balón rebotado que chutó sin pensarselo, con la suerte de que pegó en Miranda para volver a dejar indefenso a Courtois.
El Madrid deja la eliminatoria prácticamente sentenciada y podrá relajarse un poquito mas la semana que viene en la vuelta de copa en el Vicente Calderón.


















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