El 4-2-3-1 no agrada a Simeone. O, en concreto, no
este 4-2-3-1. Esto se pudo comprobar en el partido del Bernabéu. Las razones,
conociendo al 'Cholo', se evidencian por sí mismas: la ausencia de uno de los
dos puntas resta eficacia en la presión general del equipo cuando el rival
trata de sacar el balón jugado. Diego Costa se pasó la noche pateando la última
línea él solo, con la escasa ayuda que le brindaron los tres mediapuntas,
inactivos durante todo el encuentro, lo que provocó también su sustitución, síntoma
inequívoco que algo estaba fallando.
El gran perjudicado de este sistema es Koke. El joven
español se encuentra cómodo con dos jugadores guardándole las espaldas. como
son por ejemplo habitualmente Tiago
y Gabi. En el Bernabéu solo tenía a Gabi. Por delante de él, Raúl
García, Arda, Diego Ribas y Diego Costa.
Simeone vio el problema en el descanso e intentó
reorganizar el equipo: sentó a Diego y sacó a 'Cebolla' Rodríguez, para que la
presión fuera más intensa y que Koke tuviera algo más de espacio delante suya.
Pero no funcionó tampoco. Simeone quitó a Turan y concedió una oportunidad a
Adrián intentando volver al 4-4-2, pero era demasiado tarde.
El Atlético de Madrid finalizó el encuentro con la
disposición táctica deseada por Simeone pero
no con sus mejores jugadores.
Simeone ahora se plantea el dilema de Diego.
Introducirle en el equipo titular significa tener que cambiar el esquema
habitual de juego (4-4-2) por uno nuevo (4-2-3-1) en unas alturas de temporada
en el que cualquier resultado negativo te aleja de los principales objetivos. Tendremos
que esperar para ver qué ocurre.
@DondeelFutbol / @miguelcasas91



















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