La primera parte no nos dejó un dominio claro de ninguno de los dos equipos.
El Madrid intentaba tener el balón pero el Villarreal no se lo ponía fácil.
El submarino aguantaba hasta que Bale aprovechó un error de la defensa para superar con una buena vaselina a Asenjo.
Tras el gol, el Villarreal bajo el nivel que estaba imponiendo en el partido y el Real Madrid empezó a disfrutar de su fútbol.
El segundo gol llegó otra vez por esa banda derecha que tan bien estaba aprovechando Bale.
Parecía que todo iba a ser fácil como otras veces, pero al filo del descanso, Mario se interno en el área y, con un sensacional disparo a la escuadra, batió a Diego López rompiendo la racha de imbatibilidad en el Bernabeu.
La primera mitad no solo dejó buenas noticias pues Marcelo se tuvo que retirar lesionado y además, Coentrão también resultaría lesionado siendo sustituido por Arbeloa al inicio de la segunda mitad.
Una segunda mitad con mayor control del juego por parte del Madrid pero sin muchas ocasiones claras.
Hasta que llegó el 3-1. Un gol muy bien elaborado por Benzema y Di María que asiste a Jesé Rodriguez, para que este marque y declare públicamente su excepcional estado de forma.
Y volvía a parecer un partido fácil, pero una falta cercana al área y un golazo de Giovanni Dos Santos hizo despertar la faceta conservadora de Ancelotti que dió entrada a Xabi Alonso.
Desde ese momento, el Madrid dominó el juego del partido absolutamente y todavía le daría tiempo a marcar otro buen gol.
El gol lo anotó Benzema tras un muy buen pase de Jesé, precedido de una muy buena contra del conjunto blanco.
Poco más dejó el partido y lo único que hay que añadir es que Modric sigue siendo partido tras partido el mejor jugador del Real Madrid.


















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