Xavi Hernández, centrocampista
del Barcelona y de la Selección Española ha escrito una emotiva carta de
despedida hacia Luis Aragonés que publica hoy el diario "El País":
“Usted no es japonés, usted me
entiende lo que le digo”. Me dijo una noche. Le estoy viendo, en la habitación
de un hotel y sé que le echaré de menos. Mucho. Porque yo a Luis Aragonés le
quería mucho. Y con Luis hablé mucho.
Sabía que
no estaba fino, pero nunca pensé que tenía algo tan grave, que se iba a ir tan
pronto, tan rápido, de esta manera. “Estoy bien, estoy bien”, me decía cuando
le preguntaba. Hablaba de vez en cuando con él, porque para mí siempre, desde
el día que le conocí, fue un referente absoluto. Supongo que es el entrenador
con el que más horas he pasado hablando de fútbol. Subía a la habitación y
hablábamos horas, a veces del estilo “esa es la clave, Xavi, saber a qué
queremos jugar”, siempre de la importancia de juntar a los buenos en el campo y
también de lo importante que era no tener miedo a nadie, a ningún equipo, por
mucho que corran más. “Usted y yo sabemos que la pelota corre más que ellos. Y
que la tocamos mejor que ellos”, me dijo. De Luis tengo los mejores recuerdos
de una charla, de un encuentro por los pasillos, de una aparición en el
comedor, porque siempre te dejaba algo. Y siempre tenía razón, siempre. Luis es
fundamental en mi carrera y en la historia de la Roja. Sin el, nada hubiera
sido lo mismo, imposible. Con él empezó todo.
Luis iba de cara; te miraba en el
entrenamiento, se acercaba y te decía: “Usted está haciendo el jeta, ha venido
a entrenarse y no le veo. ¡A mí no me gustan los jetas!”. Y se iba. Luis nunca
engañaba, iba de cara. “Tú no juegas porque has dado pena esta semana”, “¿Estás
cansado o qué?”, “Hoy has estado fantástico, esta semana lo vas a bordar”. “¿Se
cree que yo me chupo el dedo, que soy gilipollas?” Así era Luis, cercano, de
verdad.
El otro
día recordé una anécdota de la primera vez que me convocó para la selección. No
me había llamado a la primera convocatoria y en septiembre, nada más llegar, me
estaba esperando. “¿Qué pensaba usted? ¿Que el hijo de puta del viejo no lo iba
a traer, eh?”. Y yo, acojonado, le dije: “No, no, en ningún momento he pensado
algo así, míster”. Y él, puro Luis, me dijo: “Sí, sí, sí, a mí me va a engañar.
Venga, para arriba y ya hablaremos”. Y hablamos ese día y mil horas.
Luis es
fundamental en mi carrera y en la historia de La Roja. Sin él, nada hubiera
sido lo mismo, imposible. Con él empezó todo, porque nos juntó a los pequeños,
Iniesta, Cazorla, Cesc, Silva, Villa... Con Luis hicimos la revolución, cambiamos
la furia por el balón y le demostramos al mundo que se puede ganar jugando
bien. Si no ganamos la Eurocopa no hubiéramos ganado el Mundial, claro que en
ese sentido, fue fundamental la llegada de Del Bosque, otro fenómeno. Con Luis
hicimos la revolución, cambiamos la furia por el balón y demostramos al mundo
que se puede ganar jugando bien
A Luis le
dieron mucha caña pero fue él quien marcó el camino, quien le dio a España el
estilo que tiene hoy. En eso, siempre coincidimos. Fue Luis quien vio lo que
había y apostó por bajitos. “Voy a poner a los buenos, porque son tan buenos
que vamos a ganar la Eurocopa”. Y la ganamos. Fue inteligente y muy valiente.
En lo
personal, Luis me hizo sentir importante cuando mi autoestima era un desastre.
Me dio el mando de la selección cuando no lo tenía ni en el Barça. “Aquí manda
usted”, me dijo, “y que me critiquen a mí”. Decidí devolverle la confianza en
el campo. Si fui elegido el mejor jugador de la Eurocopa fue por él, aunque él
siempre me lo negaba. Conmigo tuvo detalles inolvidables. A Alemania no llegué
bien, pero me esperó. Venía a verme a Barcelona, preocupado por mi rodilla.
Vino Paredes [preparador físico] a subir a La Mola mientras me recuperaba...
Luis me llamaba cada dos por tres. “Apriete Xavi, no se duerma que le espero”.
La palabra
fútbol en el diccionario tendría que llevar al lado la foto de Luis. Luis es el
fútbol hecho hombre, el fútbol hecho persona.
Hasta
siempre, míster. Y gracias por todo. Y que lo sepa: usted y yo nunca fuimos
japoneses.
@miguelcasas91 / @DondeelFutbol
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